A las que nacieron escuchando a su padre quejarse por no "hacerlas" varón, y luego quejarse por no hacerlo abuelo.
A las que desde niñas dieron vuelta la flecha del supuesto camino correcto.
A las que aprendieron a hacerse el amor a si mismas, a un libro o a un disco, las anti princesas.
A las que se protegen de sus propias alimañas, como Giocondas, haciendo fuerza con otras. Orgullosas de aborrecer la competencia entre nosotras.
A las que hacen historia. Toman fábricas, construyen comités para tener en pie de guerra a la familia obrera.
A las que alzan la voz de las que no tienen voz y claman la simpleza de querernos vivas.
A las que hace exactamente cien años estuvieron al frente de la revolución.
A las que explican pacientemente que la igualdad ante la ley, no es la igualdad ante la vida.
A las que ocupan las aulas de las escuelas educando para desterrar del mundo a los sentidos rosas y celestes.
A las que crecimos a contra mano del supuesto éxito salvador. Gordas. Viejas. Negras. Tortas. Trabajadoras.
A las que un día agarraron la pluma, como trinchera. Las que quieren el pan y también las rosas.
A todas nosotras nos verás hoy 8 de marzo, en la calle, peleando por las libertades que nos faltan y orgullosas de ser las mujeres que queremos ser.
domingo, 19 de marzo de 2017
domingo, 5 de marzo de 2017
Donde corre la misma sangre.
Ya Extraño.
Atender el teléfono diciendo oigo.
La guagua atestada de gente y al chofer insistiendo en que sigue habiendo lugar.
Extraño los detalles de la cubanía.
La brisa del mar. Las negras y sus trenzas. Los negros y sus bembas. Y los pasos de break dance que tiramos en Fábrica de Arte. La Cristal en el sillón de Tonito. A Frank, el que insiste para que vuelva y me inscriba en la Universidad de La Habana, aquel que fue(es) amigo, guía turístico y entrevistado.
También al invierno de 25 de máxima.
Extraño al amor, por ponerle un nombre, que no pierde el tiempo, ni duda.
Extraño a quienes lo material no les importa. Extraño a las que le pasan el trapo a Harry Potter. Las verdaderas magas, que sobreviven con 300 pesos al mes (15 dólares, el precio de un pantalón), mis primas. Unas de las tantas que no viven ni del turismo ni de las remesas.
Extraño a esos seres que sostienen la mirada.
Extraño sí, pero a la vez confirmé que uno no sólo nace donde dice la libreta, sino sobre todo dónde corre la misma sangre.
Atender el teléfono diciendo oigo.
La guagua atestada de gente y al chofer insistiendo en que sigue habiendo lugar.
Extraño los detalles de la cubanía.
La brisa del mar. Las negras y sus trenzas. Los negros y sus bembas. Y los pasos de break dance que tiramos en Fábrica de Arte. La Cristal en el sillón de Tonito. A Frank, el que insiste para que vuelva y me inscriba en la Universidad de La Habana, aquel que fue(es) amigo, guía turístico y entrevistado.
También al invierno de 25 de máxima.
Extraño al amor, por ponerle un nombre, que no pierde el tiempo, ni duda.
Extraño a quienes lo material no les importa. Extraño a las que le pasan el trapo a Harry Potter. Las verdaderas magas, que sobreviven con 300 pesos al mes (15 dólares, el precio de un pantalón), mis primas. Unas de las tantas que no viven ni del turismo ni de las remesas.
Extraño a esos seres que sostienen la mirada.
Extraño sí, pero a la vez confirmé que uno no sólo nace donde dice la libreta, sino sobre todo dónde corre la misma sangre.
domingo, 15 de enero de 2017
Un loco.
Podía estar en cualquier cuento de Cortázar,
Pero está en la puerta de mi casa.
Es el obstinado. Siempre con el teléfono en la mano.
De vez en cuando en patas. Interrumpiendo a algún anciano.
En el mundo de las ideas algún día arreglará su auto.
No entendió, o quizás nadie le supo explicar, que la filosofía no es mecánica.
Sigue abajo del capot, mientras el fuego ilumina las sombras de los transeúntes.
En éste mundo de los supuestos sensibles lo llaman loco.
¿Será que los cuerdos han perdido la obstinación?
Quizás a ellos nadie les supo explicar.
Sin esa herramienta no hay ebullición.
Pero está en la puerta de mi casa.
Es el obstinado. Siempre con el teléfono en la mano.
De vez en cuando en patas. Interrumpiendo a algún anciano.
En el mundo de las ideas algún día arreglará su auto.
No entendió, o quizás nadie le supo explicar, que la filosofía no es mecánica.
Sigue abajo del capot, mientras el fuego ilumina las sombras de los transeúntes.
En éste mundo de los supuestos sensibles lo llaman loco.
¿Será que los cuerdos han perdido la obstinación?
Quizás a ellos nadie les supo explicar.
Sin esa herramienta no hay ebullición.
Orígenes.
Hip Hop, incendio del Bronx.
Crisis económica, panteras y Mic.
Había que sobrevivir.
Timba, bloqueo.
Destruida la economía, calle y cintura.
Había que sobrevivir.
Profundidad.
Rima.
Ferocidad.
Es el mensaje.
Repuesta para los que pisotean,
Unos sueños perdidos en la basura.
Hasta que en una radio sonó.
Virus de un acuerdo negro,
Propagado sin contrato.
Resistir con la música de riendas,
Desde los orígenes.
domingo, 18 de diciembre de 2016
Puerto ayer, aéreo mañana.
No les leía cuentos previsibles, no les prendía la tele. No existía el arrorró. Solo les relataba historias.
El mar. El solar.
Pedrito y Tonito. La güagüa. La plaza. La calle.
Y siempre algún amor. Un 30 de septiembre, 27 años después de aquella despedida oculta, le dio la noticia: Pedrito y Tonito serán los que reciban en el aeropuerto a las oyentes de los relatos breves. El desenlace ya no se desarrollará en el sueño de aquellas viejas niñas. Como los buenos finales que no se predicen, dan comienzo a una nueva historia. Van cargados de sensaciones.
Pedrito y Tonito. La güagüa. La plaza. La calle.
Y siempre algún amor. Un 30 de septiembre, 27 años después de aquella despedida oculta, le dio la noticia: Pedrito y Tonito serán los que reciban en el aeropuerto a las oyentes de los relatos breves. El desenlace ya no se desarrollará en el sueño de aquellas viejas niñas. Como los buenos finales que no se predicen, dan comienzo a una nueva historia. Van cargados de sensaciones.
¿Cómo armaban su confianza?
Eran las nueve de la noche. Sólo podía esperarla cinco minutos. A las nueve y cuatro llegó la madre. Pensé lo peor. ¿Se la habrían llevado? Tensé los músculos de la mandíbula como si esa fuerza pudiera detener, por arte de magia, el posible hecho.
La mujer de unos setenta años de edad se acercó, me preguntó si era yo. Con una duda que me carcomía la sospecha, le dije que sí. Habló. Me dijo que Paula tenía una gastroenteritis y no pudo llegar a la cita. Respiré profundo, como aquel que sale del agua después de haber estado sin largar aire durante los veinticinco metros de una pileta de natación. Me informó el recado: en una semana, misma hora, mismo lugar. Le agradecí a la mujer de cabello gris que se había tomado el sesenta desde el Conurbano hasta el barcito de La Capital. Terminé mi café y emprendí la marcha.
Eran épocas en las que el compañerismo y la militancia por la causa común armaban nuestras relaciones de una manera particular, con una profunda solidaridad y confianza. Al punto de conocer a la suegra antes de saber si quiera si nos íbamos a besar.
Titín. 1980. Bar Los Galgos. Callao y Lavalle. Capital Federal.
Adaptación de su respuesta. Agosto de 2016. Bar Blanco. Pellegrini y Alem. Rosario.
lunes, 5 de diciembre de 2016
La Zafra
Habrá zafra de azúcar o habrá zafra de sangre
la de sangre empezó en Jaronú
Mares de caña que agita la brisa
latifundio que al antiguo ingenio transformó en central
¿Ya no ye basta el sudor del campesino?
¿Tienes también sed de sangre?
(Como la brisa agita la caña así el hambre agita las masas)
Azúcar de Cuba, azúcar de caña,
¿Cómo es que eres dulce, como es que no amargas?
¿Cómo es que alimentas, cómo es que no matas...
si es necesario “sangre” para formar tu savia?
Salas, Eduardo, “La Zafra” Cultura Proletaria. No. 13. Abril de 1934.Fuente: Pacarina del Sur - http://www.pacarinadelsur.com/home/abordajes-y-contiendas/1126-el-trotskismo-cubano-en-la-revolucion-de-1933#_edn20 - Prohibida su reproducción sin citar el origen.Fuente: Pacarina del Sur - http://www.pacarinadelsur.com/home/abordajes-y-contiendas/1126-el-trotskismo-cubano-en-la-revolucion-de-1933 - Prohibida su reproducción sin citar el origen.
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